lunes, 6 de junio de 2011

Limpieza y preparación de moluscos


Cuando compramos berberechos o almejas, suelen traer mucha arena. Es muy desagradable encontrarnos entre la comida los granos de arenilla por no haberlos limpiado correctamente y además estropearemos todo el plato que hayamos preparado.
Antes de proceder a limpiarlos  desecha aquellos que estén rotos o abiertos.

Un truco muy bueno para que queden limpios de arena es ponerlos a remojo en agua con un puñado de sal. Déjalas al remojo diez o quince minutos y después sacalos escurridos a otro recipiente que también tenga agua con sal limpia, con un par de veces suelen que dar bien limpios, y ya no encontraras arena en tus preparados con moluscos.

Los mejillones límpialos quitándoles los restos de biso que tengan por fuera de estar colgados en las bateas, y todos los crustáceos que lleven pegados a su cáscara.

Para cocinar cualquier molusco, lo mejor es hacerlo al vapor. No es necesario añadir agua para abrirlos, simplemente puedes echar unas gotas de limón o unas cucharadas de vino blanco. En el caso de los mejillones podemos ponerles también una hoja de laurel. Tápalos y déjalos que se abran durante unos cinco minutos.

Si vas a cocinarlos en una salsa, o en un guiso, ponlos justo al final para que se abran con el calor.

Todos los moluscos que una vez cocinados no se hayan abierto hay que desecharlos.